Sal marina o refinada

¿Sal refinada o marina? He ahí la cuestión

Siempre estamos escuchando y leyendo notas de especialistas y médicos que recomiendan reducir la dosis de sal diaria. Pero realmente ¿es malo tomar sal?

Desde luego, por comer poca sal o llevar una dieta baja en sodio no tienes garantizado reducir la presión sanguínea, pero si en lugar de eso varías el tipo de sal la cosa puede cambiar, y mucho.

¿Sal refinada o sal marina?

Realmente son muchos los beneficios de la sal para la salud, pero depende directamente del tipo de esta. La sal refinada también sale del mar realmente, ya que es “recolectada” por diversos métodos.

Te puede parecer una locura pero incluso la sal mejora la hidratación, por lo que una dieta equilibrada con la cantidad adecuada de la sal correcta es más beneficiosa que dañina.

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Sal refinada

El problema es que en este proceso se pierden prácticamente todos los minerales naturales que contiene, eso sin hablar de los aditivos que le meten (puedes encontrar hasta aluminio).

Una vez la tienen lista la secan a más de 1200 grados, lo que además de extraer absolutamente toda el agua que contiene también altera la estructura química de la sal. Para solucionar la falta de algunos de los elementos que se pierden como el yodo, le meten yodo potásico.

Sí… el yodo de la sal yodada es artificial, y el mismo nombre lo indica. Precisamente porque se lo han cargado en el proceso.

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Sal marina

Por otro lado, la sal marina que se extrae dejando secar al sol contiene todos estos minerales esenciales, además de yodo natural (orgánico).

La diferencia principal es que este tipo de sal se queda en el cuerpo durante un tiempo (incluso semanas) aportando los beneficios que contiene, mientras que la refinada simplemente pasa de largo.

¿Qué beneficios aporta la sal marina?

Además de darle un toque a las comidas que si estás leyendo esto seguramente te falta (como a mí, ese puntito salado), también es muy buena para el cuerpo, ya que contiene varios minerales.

Yodo

El cuerpo necesita yodo, a estas alturas seguro que lo sabes. Lo utiliza en el metabolismo de la grasa, el desarrollo del cerebro, la producción de hormonas, mejora las funciones musculares y no solo eso, sino que también es bueno para la glándula tiroides.

Cloruro

Junto con el sodio y el potasio el cloruro ayuda a regular los niveles de pH que hay en nuestra sangre. Además de eso también es necesario para mejorar la permeabilidad de las membranas celulares y es necesario para hacer la digestión.

En su caso, también genera ciertas encimas imprescindibles para la digestión de los hidratos de carbono, y se encuentra en el coco y el apio por ejemplo.

Sodio

No hay ningún fluído corporal que no contenga sodio. Esto se debe a que es necesario para ciertas funciones bioquímicas del organismo, como por ejemplo las contracciones musculares, estímulos nerviosos, ayuda a la glándula suprarrenal e incluso te ayuda a perder el exceso de líquido (o retenerlo).

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La sal en los alimentos procesados

Seguramente al mirar el valor nutricional alguna vez te has fijado en la cantidad de sal que lleva un alimento. Hay que tener mucho ojo con esto, pues la sal que se utiliza en este tipo de comidas es precisamente refinada, la que no te interesa.

Como hay un límite diario de sal que puedes comer, o al que te deberías ajustar, es bueno ser consciente de ese consumo adicional que como no lo echas en la comida no lo das por supuesto.

Cerca del 90% de los alimentos preparados que puedes comprar, contienen sales añadidas. Si no tienes cuidado con las cantidades es muy fácil estar tomando más sal de la que deberías y no ser capaz de encontrar la raíz del problema.

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¿Y la sal en los alimentos cocinados o crudos?

Hay varias teorías que apuntan a la cantidad de sal que hace falta en alimentos crudos o cocinados. En el caso de los crudos, con una pequeña cantidad de sal es más que suficiente, mientras que en las comidas cocinadas hace falta más cantidad de este condimento.

El problema es que como la sal es un activador enzimático, al cocinarla se anulan estas propiedades, haciendo que para obtener los mismos beneficios haga falta una mayor cantidad. No se ha especificado la cantidad de calor que la daña, pero siempre es mejor echar la sal con el plato en la mesa. Así también te pones menos cantidad y evitas echarte más sal si la comida ya lleva.

¿Sueles echar sal a las comidas? ¿Mucha o con moderación? Comenta y comparte.